Qué es la Consistencia

•  En el conocimiento y búsqueda de la verdad

Se llama criterio o principio de consistencia al que guía el movimiento de búsqueda de unidad en la variedad. Parte de la noción inicial de que existe una unidad subyacente a la variedad de las cosas, y de la fe en tal unidad. Se busca descubrir esa unidad y la integración de la variedad por ella porque se cree en ella previamente. Es básicamente a tal descubrimiento que se llama conocimiento.

Consistencia es la integración de la variedad de seres y aspectos de la realidad en un solo sistema que todo lo abarca. Es fundamental, ya que los seres no pueden existir sin consistir con los demás seres con los cuales forman un sistema consistente, al que llamamos existencia. Por lo tanto, para los seres que forman parte de la variedad de lo existente, existir es consistir.

El conocimiento constituye un proceso de recreación representativa del mundo de nuestra mente.

Subsiste un muy antiguo debate acerca de si se da una correspondencia ajustada entre el mundo representado y el representativo. Y, entre los que admiten la posibilidad de tal correspondencia, existe un debate acerca del criterio de verdad apropiado, o sea el criterio que nos orienta para avanzar en tal ajuste, o para juzgar si se trata de un buen o mal ajuste.

En este trabajo se parte de la convicción de que tal ajuste entre el mundo real y su representación es posible, y de que el criterio de verdad o realidad apto para avanzar en tal dirección es el de consistencia o congruencia, o sea de integración de la variedad por la unidad.

Las personas, y en especial las de ciencia, dedican su vida a descubrir las leyes o relaciones subyacentes al aparente caos o desconexión de las cosas, porque están seguros de que tales leyes existen, de que todas las cosas están íntimamente interrelacionadas, de que todo tiene una explicación o nexo y solo hace falta averiguarlo progresivamente.

La inteligencia es, precisamente, la facultad de ligar, de hallar nexos entre las cosas, de descubrir en ellos la unidad subyacente a la variedad. Al estructurar su experiencia y emplear sistemáticamente su inteligencia, las personas representan al mundo real, pues la característica de lo real es la congruencia.

En efecto, cuando se dice que algo es real u objetivo, lo único que se quiere decir es que es congruente con la información de que se puede disponer, incluso la información que resulte de la ocurrencia o no de predicciones que se realicen basadas en tal afirmación de realidad. La noción humana de lo real o existente es la noción de la integración de algo en un orden omnicomprensivo subyacente, en el que halla unidad toda variedad.

El conjunto de lo existente se caracteriza por la consistencia que lo integra, relacionando al conjunto y a cada componente con un factor único subyacente que origina la relación y también relacionando a los seres entre sí.

Tanto es así que para responder al interrogante de si un ser existe, se analiza si consiste con los demás, si es consistente con ellos. Por ejemplo, se decidió que existía el planeta Plutón antes de verlo, porque desviaciones en los movimientos de los demás planetas no eran consistentes con la atracción de los cuerpos celestes conocidos, y se concluyó que esos movimientos eran solo consistentes si se suponía la existencia del planeta Plutón al cual recién pudo verse mucho tiempo después de haberlo descubierto por aplicación de la consistencia. Igualmente el concepto del inconsciente en sicología se desarrolló para explicar ciertas conductas que no podían explicarse solamente con el consciente.

Por ello para decidir si algo es real se considera si es coherente con el resto de lo real. Para determinar si un ser existe se considera si es coherente con el resto de lo conocido. Por ejemplo si nos dicen que existe un hombre de 1.000 metros de altura respondemos que es falso. Lo mismo que si nos dicen que un niño de 5 años levanta un vagón de 100 toneladas con una mano. Porque es contradictorio, no consistente, con lo que se sabe que existe, y las leyes que rigen. Si un profesor dice a sus alumnos que está un poco inclinado pues tiene un elefante de 10 toneladas en el bolsillo, los estudiantes pensarán: “ no es verdad”, pues está afirmación es inconsistente con lo que saben sobre fuerza de las personas, resistencia de los bolsillos, y tamaño de los elefantes.

La consistencia es el modo en que los seres son y son verdaderos y forman parte de la realidad.

La consistencia de los seres con el factor único que los integra los lleva a ser consistentes entre sí, obrando entre sí como aquél factor obra con ellos. Esto se refleja en realidad, verdad y bien, superando contradicciones o inconsistencia. A tal punto que el criterio para aceptar algo como real, verdadero o bueno es la consistencia, y el criterio para rechazarlo es la inconsistencia o contradicción.

•  En la ciencia y en la investigación científica

La investigación constituye un proceso de ajuste sistemático entre la realidad y el conocimiento o representación de ella.

El método científico es el conjunto de principios, criterios y estrategias que permiten desarrollar de manera sistemática y eficiente tal proceso de investigación, para avanzar hacia un óptimo ajuste entre la realidad y la representación de ella.

El principio de consistencia es la base de donde se derivan los métodos de investigación científica.

La superioridad de este principio como criterio de verdad y de ajuste entre representaciones y realidad, deriva precisamente del hecho de que él tiene como único norte la búsqueda de unidad en la variedad que implica buscar la existencia subyacente en que todo se integra. Por ello, no privilegia a priori ninguna información, dato, idea o hipótesis asequible al marco de referencia.

Para no privilegiar noción alguna es necesario trabajar con diligencia en explicitar sistemáticamente las implicaciones de cada información o idea; observar sistemáticamente la realidad en búsqueda de relaciones y confrontaciones, y confrontar entre sí sistemáticamente las informaciones, ideas, hipótesis y teorías. Los caminos para ello están dados precisamente por los métodos y técnicas de investigación ( que incluyen los de investigación empírica y de elaboración teórica).

Los métodos de investigación constituyen los instrumentos para lograr el funcionamiento más poderoso posible de esta confrontación de congruencia.

Si bien se aplica el principio de consistencia desde el mismo momento en que se comienza a conocer, es importante explicitarlo como criterio general a efectos de derivar sistemáticamente de él los métodos de investigación, y derivar luego de éstos las técnicas de investigación.

Los métodos y técnicas optimizan la contrastación de congruencias a través de una serie de recaudos que implican hacer entrar en el cotejo un campo de información lo mas amplio y rico posible, rompiendo con zonas privilegiadas exentas de confrontaciones y estableciendo los nexos mas sistemáticos posibles de confrontación.

El hecho de que el criterio de consistencia esté en la base del método científico, determina que los métodos y técnicas de investigación puedan ser evaluados por cualquier investigador en función de su propio criterio de consistencia, que es común a todos.

Se hace así posible el control y crítica entre investigadores, sobre la base de un criterio central y común, esclarecedor, y no sobre la base de rígidas reglas convencionales o recetas.

Cualquier decisión correcta que se tome en materia de investigación, reconocerá como antecedente la búsqueda de consistencia. Por lo tanto, cuando se tomen esas decisiones, será conveniente preguntarse explícita y continuamente si uno se está moviendo hacia una mayor consistencia.

El método científico se conecta por la base con la filosofía de la ciencia, la lógica y la epistemología. Desarrolla los criterios que guían la tarea de ajuste sistemático entre la realidad y su representación sistemática.

La ciencia y la tecnología avanzan aplicando el criterio o principio de consistencia: buscan explicaciones que son consistentes con las observaciones realizadas, cuidadosamente planificadas para maximizar la posibilidad de refutación. La refutación deriva de descubrir que lo afirmado se contradice con lo conocido, y por lo tanto es incompatible con lo que conocemos del sistema dentro del cual todos los seres existen. Tal refutación es provisoria, pues es posible que nuevas observaciones y análisis nos permitan descubrir falsedades o fisuras en lo que considerábamos conocido, real y verdadero.

La actividad del científico, del investigador, y del método científico, se basa en la suposición de que lo real y verdadero constituyen un sistema que abarca e integra a lo existente, y que la función de conocimiento y ciencia es conocerlo y comprenderlo, descubriendo las relaciones que integran sus partes o componentes en un sistema, regido por leyes de consistencia que todo lo integran, que son las leyes científicas.

Los científicos aceptan como verdadero o plausible lo que es consistente con lo observado, y rechazan como falso lo inconsistente con el resto de lo observado y conocido. Sin embargo, sus aseveraciones son provisorias, ya que en el trabajo de observación y de búsqueda de relaciones y explicaciones se puede descubrir que los componentes de lo que en un momento dado consideramos “el resto de lo conocido” incluyen afirmaciones o relaciones que no son reales y verdaderas, y ello lleva a reconsiderar todo el sistema de afirmaciones y proposiciones basadas en los anteriores supuestos.

Siempre se observa y conoce solo una ínfima parte de los seres, dimensiones y relaciones que conforman la realidad, y se los conoce muy limitadamente. Por lo tanto en ciencia es mucho más lo que se ignora y falta conocer, que lo que ya se conoce. De allí la duda metódica que rige la ciencia, siempre cuestionando los supuestos, para avanzar en la dirección del conocimiento de la realidad, o sea de la integración de todo en consistencia. Aún cuando siempre los avances estarán abismalmente lejanos al conocimiento e integración perfectos.

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II. Cómo se emplea la Consistencia

II. 1. La Consistencia en decisiones y acciones

Las personas usan la consistencia para conocer y resolver qué creer, qué decidir y qué hacer. El uso de la consistencia permite así decidir qué es mejor.

Se necesita conocer la realidad para poder decidir y actuar en ella. Se sabe que no es posible conocer todo, pero se puede ir avanzando progresivamente por aproximaciones sucesivas.

Siempre se aplica la consistencia para conocer, decidir y actuar. Pero es importante emplearla bien frente al bombardeo de mensajes superficiales y contradictorios que inundan a la sociedad y a las personas. De ese modo se evitan engaños, fracasos y frustraciones, y se superan contradicciones.

  Las personas necesitan conocer, decidir y actuar mejor, y para ello usar más y mejor la consistencia, esforzándose en descubrir cómo todos los seres al relacionarse se complementan, apoyándose recíprocamente, dando y recibiendo según las necesidades recíprocas.

Desarrollo, realización y superación personal y social se basan en el ejercicio de la consistencia, que da sentido positivo y valor a la vida mediante apertura, equilibrio y profundidad. La consistencia no solo sirve estos fines positivos de dar y recibir para el bien, sino que asegura los medios efectivos para servir aquellos fines con rigor, juicio crítico y autocrítica. Sobre ese marco firme se superan inseguridad, angustia, y el ser juguetes de caprichos e impulsos.

Científicos, investigadores, profesionales, empresarios y dirigentes necesitan ser especialmente rigurosos en aplicar la consistencia, para avanzar en método científico y ciencia, tecnología, cultura, arte. Todas las personas necesitan emplear la consistencia para mejorar su calidad decisoria, conductas, hábitos y organización personal, social, política, económica, laboral, empresaria y familiar.

  II. 2.Qué se necesita para decidir y hacer mejor

Se necesita aplicar la consistencia a distintos aspectos de vida y actividad humanos; y ser más consistentes aunque no se conozca la palabra ni sus fundamentos teóricos y metodológicos.

Para tal fin ayuda el conocer los avances diarios que se realizan en el empleo de la consistencia. Para ello, este sitio incluye secciones para distintos temas; foros; discusiones y debates; además de pensamientos.

Se necesita conocer y manejar aplicaciones especiales de la consistencia para mejorar la calidad de decisiones, hábitos y vida. Ello permite servir ética y valores con eficacia , así como la mejor organización y funcionamiento de la sociedad, el sector público y las empresas; y el avance de la ciencia, tecnología, cultura y el arte.

II. 3. Ventajas de la aplicación de la Consistencia

Vale la pena preocuparse en trabajar para entender qué es la consistencia, porqué es tan importante, cuáles son sus implicaciones y aplicaciones, y cómo hacer para ser más coherentes y consistentes; y aplicarla cada vez más para avanzar en todos los aspectos de la vida.

Ello permite mejores frutos y avances personales, familiares, laborales, empresarios, cívicos, y profesionales.

II. 4. Precauciones propias de un enfoque consistente

El empleo más metódico y sistemático de la consistencia ayuda a mejorar decisiones, acciones, hábitos y normas sociales, calidad de vida y realización humana, mediante:

.La aplicación del juicio crítico, cuestionando supuestos, premisas y prejuicios, distinguiendo lo genuino y válido para apoyarlo, y lo que no lo es, para rechazarlo.

.Evitar sesgos, privilegios y exclusiones, que distorsionan.

.Considerar todo en profundidad por encima de lo superficial y aparente.

.La apertura, sin encerrarse.

.Considerar el marco en que todo se integra con el resto del sistema, lo que da sentido a hechos, decisiones, acciones y situaciones, ya que no existen separados o aislados.

.Considerar las relaciones hasta las últimas implicaciones y consecuencias.

.Buscar integrar las integraciones parciales en una integración más amplia.

.Buscar el equilibrio, evitando excesos y lo unilateral, buscando el justo punto.

.Buscar avanzar efectivamente al tener en cuenta lo mejor posible las variables, dimensiones y relaciones que actúan en la realidad.

.Evitar que pase lo que ocurre en el mundo global contemporáneo a tantas personas, familias, empresas y sociedades que experimentan fracasos, frustraciones y graves deterioros de su calidad de vida por adoptar un enfoque materialista y economicista, descuidando los aspectos afectivos, espirituales, sociales, culturales, morales y sicológicos.

II. 5. Efectos de la aplicación de la Consistencia.

Aplicando la consistencia con cuidado, empeño, respeto y rigor se pueden emplear mejor las capacidades humanas superiores y los recursos y oportunidades. Se pueden cuestionar valores, hábitos, normas sociales, instituciones y estructuras sociales, para corregirlos y mejorarlos, tanto a nivel nación y poderes públicos, como a nivel sociedad, empresa, y personal. Se puede siempre avanzar, superarse y mejorar en todos los aspectos de la vida.

Por ello vale la pena trabajar para conocer y comprender la consistencia y sus aplicaciones.

Todos los esfuerzos que se realicen en esta dirección se justifican, ya que, avanzando en el camino de la consistencia:

.Se avanza más en lo personal: se mejoran pensamientos, decisiones, acciones, y calidad de vida; elevando también la autoestima.

.La vida se realiza más, para beneficio de los demás y de uno mismo.

.Se avanza más en la solución de los problemas personales, sociales, familiares, nacionales e internacionales,

.Se contribuye a prevenir y superar problemas de confusión, relativismo, contradicción, mentira, superficialidad, egoísmo y angustia.

.También se previenen y superan la desintegración personal, familiar y social, conflictos, incomunicación y violencia.

. Y también sufrimientos, enfermedades, inseguridad y frustraciones, desocupación, pobreza e injusticia.

.Se evitan y superan costumbres, normas y estructuras sociales, políticas, culturales y económicas, contaminadas por la contradicción, el engaño y la corrupción que alejan del bien común .

.Se contribuye a evitar el fracaso y la frustración que, derivan de las mencionadas desviaciones personales y sociales.

.Se evitan los engaños que confunden y dañan. Para ello se emplean el juicio crítico y la conciencia para cuestionar todo lo que se ofrece como bueno y deseable, distinguiendo en ello lo que hay de consistente o constructivo, para adoptarlo y apoyarlo; y lo opuesto, para rechazarlo.

.La consistencia ayuda a prevenir estos problemas a nivel personal y social, y a nivel nacional y mundial.

Las personas y sociedades, en todos los tiempos, emplearon la consistencia para avanzar y para realizarse. Los avances en cultura, ciencia, técnica, ética y virtud, así como en lo jurídico, político, económico, cultural y social, son producto de esfuerzos de consistencia. Los retrocesos son productos de inconsistencia .

Por lo tanto, para entender mejor el cómo avanzar, y el cómo evitar retroceder, es importante trabajar de modo explícito y metódico en la consistencia, y en sus aplicaciones, para optimizar el empleo de los medios de que se dispone para avanzar en el logro de fines de realización humana, a nivel personal y social.

En particular se necesita superar la tendencia a conformarse con integraciones parciales, sin aplicar la consistencia genuina e irrestricta, que implica apertura, profundidad, equilibrio, con enfoque integral superador de sesgos, llevando sistemáticamente el análisis hasta las últimas implicaciones.

Por ello es importante trabajar en el tema de la consistencia en sus implicaciones teóricas y prácticas.

Es importante no perder de vista que el fin de la consistencia es servir el bien y la vida, con amor, alegría y verdad.

II. 6. El Don de la Consistencia

No somos los autores de nuestras existencia y vida, sino invitados a ellas. Las recibimos como regalos.

En conjunto con los demás seres recibimos existencia, vida, verdad y bien. En conjunto, pues formamos con ellos como una sola familia, en que interactuamos recíprocamente, ya que dependemos los unos de los otros.

Este refuerzo recíproco entre los seres, es la consistencia que une.

El regalo que recibimos los seres humanos incluye la capacidad para apreciarlo y hacerlo rendir frutos con conciencia y libertad, cooperando con la fuente. Es la capacidad de consistencia, que es la capacidad de conocer y descubrir, de aceptar y amar, de actuar en consecuencia , y de disfrutar lo recibido y nuestra contribución.

  Al ser consistentes somos fieles a la invitación y regalo recibido, y a la fuente en que se origina la invitación. Al hacerlo seguimos el modelo de la acción consistente – de amor - de dicha fuente, que se manifiesta en que todo nos da para el bien de los seres.

La consistencia nos permite distinguir lo que vale y vale la pena, y obrar en consecuencia, cumpliendo así con nuestra razón de ser, haciendo rendir sus frutos a los talentos y oportunidades recibidos.

Sesgo es el apartarse del camino de amor, bien, verdad y vida, escrito en leyes de consistencia, en que todo se asienta. En la realidad nada se aparta de las leyes de la consistencia, que va más allá de los fragmentos y de tiempo y espacio, y que se realiza inexorablemente, superando los sesgos y contradicciones que se presentan como desafíos en el tiempo.

II. 7. Confianza en la Consistencia como motor de las actividades humanas.

La integración de la consistencia se apoya en una fuente última. La confianza en ella es el punto de partida de nuestras facultades superiores (o de conciencia, consistencia o espirituales), que se ejercen aplicando ese supuesto e intuición de confianza que las origina. Si no se acepta así lo que se recibe, y no se confía en su fuente, no hay motivación para conocer, amar, hacer y ser feliz.

Esa confianza motiva a los seres humanos a ejercer sus facultades superiores, y a hablar de realidad, verdad y bien; y a creer en ellos, buscarlos, amarlos, servirlos y gozarlos. Los mueve a afirmar y defender lo que piensan que es real, verdadero, bueno y justo, y a basar en ello su alegría.

  Esta confianza mueve al científico (y a todo el que busca la verdad) a trabajar con entrega, convencido de que, aplicando el criterio de consistencia hallará las leyes que relacionan entre sí a todos los seres, en perfecto ajuste. Estas leyes son lazos subyacentes invisibles que el espíritu humano puede ver.

  Esta confianza lleva a todas las personas a buscar el bien, confiando en que aplicando su conciencia hallarán el camino del bien para seguirlo.

  Esa confianza lleva a las personas de acción a la seguridad de que poniendo de modo consistente medios aptos para servir a sus metas, lograrán éxito.

  Esa confianza lleva al artista a buscar la belleza seguro que detrás de sonidos, colores, formas y materiales diversos, existe una bella armonía a descubrirse, crearse y recrearse, siguiendo el poderoso soplo de consistencia con que la fuente única dotó a todo lo existente. Así se integra a seres y materiales entre sí y con su vida, logrando belleza, realización y bien. Movido por esta confianza el espíritu humano descubre los hilos invisibles de la integración de consistencia, detrás de lo visible.

 

II. 8.Consistencia e Inconsistencia

La capacidad de consistencia que tenemos los seres humanos es libre, y por lo tanto va acompañada por la oportunidad de ejercerla mal, contra sí misma, haciendo mal uso de ella. La capacidad de consistencia da al ser humano la oportunidad de libremente aceptar el regalo del factor único integrador, pero puede rechazar esa oportunidad.

Si el ser humano actúa con ingratitud e infidelidad hacia su fuente única y pretende reemplazarla, erigiendo a su ego e impulsos en los objetos últimos de su lealtad, cae en consistencia espuria, que es inconsistencia, sesgo, contradicción, mal y mentira.

El ser humano vive gracias a la complementación recíproca de los seres en bien y armonía, presidida por una fuente última integradora que todo lo da para el bien y nada pide para sí. Cuando el ser humano pretende imponer su capricho e interés parcial en reemplazo de la armonía de bien, está optando por la inconsistencia, en contra de la fuente y fin de todos.

  En tal caso, como el ser humano y sus facultades superiores están hechos para la consistencia (que se manifiesta en amor, verdad, bien y realidad), cuando la traicionan procuran evitar ser confrontados con la contradicción, y para ello visten lo inconsistente de consistencia, buscando engañarse a sí mismos y a los demás.

Cuando las personas actúan así, la consistencia sigue actuando en sus conciencias, y les advierte de su error haciéndoles ver los fracasos y frustraciones que derivan de desviarse de la conciencia.

Tales advertencias ayudan a abrir los ojos y entregar el corazón, los actos y la vida a los fines y valores que sirve al camino de la consistencia, volviendo a ella. No se halla paz hasta no volver a la consistencia.

Los sesgos los introducimos nosotros en la medida en que empleamos nuestra capacidad de consistencia de modo espurio, sin seguir el modelo de la fuente única, que con amor, justicia y equilibrio sirve el bien de todos los seres, en refuerzo recíproco hasta las últimas implicaciones, superando contradicciones. Al hacerlo se es infiel a la unidad que todo lo integra sin sesgos.

  Cuando así actuamos no ejercemos la consistencia genuina, hasta las últimas implicaciones, sino introducimos sesgos y parcialismo, generando privilegios para algunos componentes de la variedad, tratándolos como absolutos y como generados y sostenidos por sí mismos, y excluimos a otros componentes.

  Necesitamos cuestionar supuestos, que siempre tienen sesgos que es menester superar por aproximaciones sucesivas, mediante la aplicación del juicio crítico, que es juicio de consistencia, y en particular dentro de él, la autocrítica.

  La fuente única de todo no es parte de la variedad de los seres, sino que la genera e integra, generando así existencia, verdad y bien, que ligan a todos los seres a la fuente única, y entre sí.

Lo que permanece para siempre es lo que damos por amor. El amor y la consistencia quedan, lo demás pasa. Es el ejemplo que nos da la fuente única, que todo lo da a los seres, pues todo es fruto e instrumento de su amor, y se realiza dándose por amor. Lo que realmente vale y realmente se tiene es lo que se da y comparte, no lo que se retiene. Se sigue así el modelo de la fuente última.

  La consistencia mueve a buscar el bien. La consistencia mueve a las personas a poner los medios para servir los fines últimos de bien común, justicia y ética, sin mentiras ni contradicciones, y sin deshonestidad, evitando pretender reemplazar a la fuente única erigiéndose a sí mismos en absolutos.

Esto último pasa cuando las personas se consideran superiores a las demás, se erigen en jueces y dueñas de la verdad y pretenden dominar todo con arrogancia, improvisación y deshonestidad.

  El modelo de consistencia, por el contrario, pone énfasis en la conciencia (o capacidad de consistencia) que toda persona tiene, y que le permite distinguir lo verdadero, real y bueno, y optar por ello; y le hace saber que va contra sí misma si opta por lo opuesto.

Quienes sostienen la racionalización relativista saben que es falsa, – contraria a su razón, libertad, mente y voluntad, o sea a su capacidad espiritual o de consistencia - y por ello quieren justificar su inconsistencia vistiéndola de consistencia. Para ello afirman como verdadero al relativismo a pesar de que este afirma que nada hay verdadero. Afirman la validez de la contradicción rechazando a quienes contradicen tal afirmación. Consideran la contradicción válida y panacea, salvo cuando se los contradice a ellos.

Las personas y sociedades que actúan despreciando a los demás, con prejuicios y estereotipos, van contra la consistencia y el amor, contra realidad, verdad y bien, generando todo tipo de guerras, violencias, crímenes, injusticias y problemas sociales.

Personas y sociedades necesitan trabajar en una gran ofensiva de consistencia, superadora de mentira, contradicción, injusticia y egoísmo, contribuyendo así al desarrollo y realización humanos y a la calidad de vida. Como somos imperfectos, solo se avanza en esa dirección por aproximaciones sucesivas.

  Para ello necesitamos practicar la consistencia genuina, sin quedarnos a mitad de camino en consistencias parciales o fragmentarias, que consideran unas pocas dimensiones y relaciones como si fuesen el todo, como se observa en las deformaciones de muchas disciplinas y especialidades, y de las personas y sociedades que tienden a ver todo desde su rincón en el tiempo, espacio e intereses. Es menester cuestionar con juicio crítico esas visiones parciales, e integrarlas en el conjunto, cotejándolas con él. Procurando considerar, más allá de lo inmediato- en tiempo y espacio- lo mediato y el conjunto, hasta las últimas consecuencias, sin privilegiar intereses, impulsos y someterse a su tiranía.

III. Consistencia, vida social y libertad

Todos los seres humanos existen dentro de la realidad y dentro de la sociedad, como parte de ella. Por lo tanto nacen, crecen y se desarrollan, en familia, en sociedad y en interacción social.

Independencia y libertad residen no en desprenderse de familia, sociedad, y realidad, sino en emplear la capacidad de consistencia, para:

. Analizar y evaluar todo lo que se es y se tiene y el entorno.

.Analizar, explicitar y evaluar las influencias sociales que condicionan lo que se piensa, desea, siente, valora y cree.

.Considerarlos como los legados de los seres humanos de todos los tiempos y sociedades que se van heredando, enriqueciendo, corrigiendo, y también deteriorando, acumulativamente.

.Tal herencia nace del buen o mal empleo de las facultades superiores por cada persona, grupo y sociedad anterior y actual.

.Cada persona desarrolla, evalúa y modifica pensamientos, valores, sentimientos, y explicaciones, procurando ajustarlos a lo que considera real, bueno y verdadero.

.El instrumento que se tiene para tal evaluación y desarrollo es el conjunto de las facultades superiores, o de consistencia. Se sirve al fin buscado, de bien y verdad, si se aplica la consistencia de modo genuino, siguiendo el modelo de la unidad integradora.

.Los seres humanos avanzan de modo imperfecto, con limitaciones, en integraciones parciales, incompletas y progresivas.

.Es menester evaluar tales integraciones en términos de consistencia genuina; y seguir mejorándolas.

.Detectando y distinguiendo en ellas lo consistente, que realmente conecta con lo real, verdadero y bueno, y practicándolo y apoyándolo.

Se vive en sociedad, de donde se toma un número ilimitado de integraciones parciales, que vienen incorporadas al lenguaje y a la cultura, educación, costumbres, normas sociales y culturales, así como a valores y creencias, aptitudes, hábitos y destrezas.

Si no fuese así los seres humanos se parecerían a los hombres “ferales” (criados por lobas u otros animales) que adoptan hábitos de los grupos animales que los crían, más que de los seres humanos en sociedad.

Ahora bien, la cultura, sociedad, normas y valores sociales son los que informan y forman (o deforman) a los seres humanos, por ejemplo para llevarlos a valorar o no la libertad e independencia, en sus distintas formas.

La libertad e independencia que los seres humanos logran son manifestaciones centrales de su conciencia o capacidad de consistencia, pero son producto de integraciones incompletas e imperfectas de consistencia, por lo tanto son siempre imperfectas y perfectibles, y se avanza al mejorarse la integración.

Por lo tanto, todos los seres humanos tienen la misión, responsabilidad y obligación, y por tanto capacidad, de evaluar críticamente e integralmente los avances considerando como todos los seres y aspectos de la realidad se complementan y ajustan entre sí.

Para ello necesitan cuestionar supuestos socialmente aceptados, en función de su ajuste con el resto de los elementos de juicios de que disponen.

En base a ello detectan y valorizan los componentes y aspectos positivos de valores, hábitos y creencias sociales, para reforzarlos e integrarlos.

Al hacerlo se separa, descarta y rechaza los componentes negativos, que son de contradicción o inconsistencia, o sea de no realidad, de mentira y de mal, y de integraciones espurias y engañosas.

Las personas al obrar así avanzan hacia nuevas integraciones, haciendo aportes propios.

En esto consiste el ejercicio genuino de libertad e independencia, en que se manifiesta la capacidad y responsabilidad de consistencia, sirviendo a la realización humana.

Para eso la consistencia guía a la vida personal y social, a la convivencia e interacción humanas, a la cultura y la educación, y a todo lo válido y valioso que hacen, hicieron y harán todos los seres humanos y sociedades en todos los tiempos.

La independencia genuina no niega la herencia humana, social y cultural, sino lleva a respetarla, valorarla, enriquecerla, mejorarla, depurarla y desarrollarla, en continua superación, dentro de cada persona, y del ambiente que las rodea.

IV. Responsabilidad cívica y social.

Una de las dimensiones importantes de la aplicación de la consistencia en la vida de todos los seres humanos es la de cuidar del bien común y la justicia, no solo en el pequeño ámbito de su vida personal y familiar , sino en el más amplio ámbito social y público, a niveles local, nacional y mundial.

Por lo tanto la consistencia exige a la persona:

Ser honesta, recta, responsable, solidaria, respetuosa de la ética y la moral, preocupada por el bien de los demás.

Y llevar esta actitud a nivel social y cívico, trabajando para que la sociedad se organice y funcione de modo que millones de hermanos suyos no sufran privaciones, injusticia, pobreza, y todo tipo de carencias.

Ser coherente con la razón de ser, misión y responsabilidad social del ser humano constituye un capítulo importante de la consistencia.

El tema de la responsabilidad como seres humanos incluye:

.Velar por el propio bien y realización, empleando y haciendo rendir sus frutos a los talentos recibidos.

.Trabajar, dedicarse y esforzarse igualmente por el bien y realización de los demás, tan dignos de interés, amor y preocupación como uno mismo.

Se es inconsistente con la misión en la vida si no se hacen rendir de esa manera los talentos recibidos.

Y se carece de veracidad, realismo y bondad – que son manifestaciones de la consistencia – cuando se habla buscando convencer que se es consistente sin actuar según dichas responsabilidades; sin hacer rendir los talentos recibidos, sin responder a la propia misión y razón de ser en la vida, sin dar y compartir con los demás.

V. Consistencia y Dimensión Espiritual

No solo para conocer, sino para orientar la voluntad y corazón hacia lo real, bueno y verdadero la consistencia es el factor clave que permite distinguir lo que es bueno de lo que no lo es, y emplear la libertad para amar y servir efectivamente a lo que merece ser amado y servido, y se complace al conocer que existe, es bueno y se realiza.

Los seres humanos existen y viven generados y sostenidos por la integración consistente entre todos los seres, y contribuyen a ella, cooperando activamente, consciente y libremente, en la generación, desarrollo, preservación y realización de los seres humanos, y de lo real, bueno y verdadero.

La “voz de la conciencia” dice a la persona que actúa bien cuando sirve al bien de los demás y al propio, contribuyendo así a la realización del sistema de lo existente, y de los seres que lo componen, siguiendo las leyes de la ética y del amor, que son de sumar-sumar, en consistencia, para servir a realidad, verdad y bien de todos construyendo.

Cuando hace lo opuesto, la persona no cumple con su razón de ser y misión, y por lo tanto actúa incorrrectamente, perdiendo la oportunidad de contribuir a lo real, bueno y verdadero, y es incoherente con el sistema al que pertenece y por lo tanto consigo mismo.

La inconsistencia o incoherencia se da cuando en lugar de servir a la consistencia, sirviendo a la verdad y al bien se sirve a la mentira, y a la deshonestidad.

Esa ley escrita por el factor único que todo lo integra, en letras solo visibles al espíritu humano, es expresada en la “voz de la conciencia”, que es la voz de la capacidad de consistencia. La ley de la conciencia o consistencia ordena reconocer, respetar, amar y servir a cada ser según lo que es, sin privilegios ni exclusiones, según es integrado por el factor único integrador. Se cumple con esa ley al actuar al modo que lo hace el factor integrador, dando y dándose a los demás y a uno mismo, para el beneficio y realización de los demás y de uno mismo, valorando más el dar que el tener sin compartir, y v alorando más el amor que el egoísmo; y la humildad y la autocrítica más que la vanidad y la soberbia.

Al no entregarse, ofrecerse y sacrificarse para el bien de los demás y de uno mismo, se ignora al factor único que todo lo integra, y se apoya en fragmentos parcialmente integrados, pero amputados de la integración global.

La consistencia no solamente es la guía para la búsqueda de la verdad y el bien, y el avance en la ciencia, sino que también la belleza en la naturaleza y en el arte, y el apreciarla y disfrutarla, derivan de la consistencia. Véase por ejemplo cómo las grandes obras de la música resultan de las combinaciones armoniosas de sonidos, movimientos, tiempos, expresando a la consistencia en forma de belleza, generando profunda satisfacción en los ejecutantes y audiencia.

Del mismo modo generan profunda satisfacción los avances en las demás artes, y en ciencia, tecnología, santidad, acciones útiles, profesionalismo, y los avances en los ámbitos de trabajo, empresa, política, etc. Esta satisfacción deriva de la conciencia, percepción y sensación de que todo ello contribuye a través de la “consistencia”, a la de realidad, verdad, bien y belleza, que es lo que existe. En estos planos, los seres humanos existen, y se realizan, y contribuyen libremente así a la realidad, verdad y bien que los beneficia, siendo fieles a la unidad integradora, sin pretender sustituirla con sesgos, intereses y caprichos.

Del mismo modo la consistencia trae alegría, felicidad y paz – superando ansiedad, angustia e inquietud -, al permitir a la persona amar y servir lo que se conoce que es digno de ser amado y servido, y tener la seguridad completa de que el objeto de amor triunfará en consistencia, lo que colma de felicidad al corazón que lo ama. Así se avanza hacia la realización humana en el cumplimiento de fines “escritos” en la realidad, potencialidades y conciencia humanos.

Por todo ello la consistencia está enraizada en todo quehacer y avance humano en lo personal y social, en lo privado y público, en lo social y cultural, en lo científico y tecnológico, en lo económico y político, y en lo ético y moral.

Por ello, para emitir juicios sobre existencia y bien, se emplea el criterio de consistencia. Las cosas existen, y son buenas y verdaderas, en la medida en que consisten, complementándose y reforzándose con las demás.

Por ello todas las contradicciones que se presentan en conocimientos, ciencia y acción están allí para ser superadas por nuevas integraciones más amplias, apoyadas en un factor único integrador, donde todo converge. Se avanza así hacia una convergencia sistémica – de consistencia irrestricta– en virtud de la unidad que todo lo origina, integra y realiza, en realidad, verdad y bien.

Los fundamentos y análisis teóricos y metodológicos del concepto de consistencia y de sus aplicaciones a la vida moderna están volcados en tres libros publicados por la University Press of America ( Adolfo Critto , CONSISTENCY, Being Coherent , 2000; Adolfo Critto, CHOOSING MODELS OF SOCIETY AND SOCIAL NORMS, Improving Choices and Quality of Life , 1999; y Adolfo Critto OVERCOMING MODERN CONFUSION, Consistency and Choice , 1999 en inglés); y en un libro publicado en Buenos Aires por EDUCA en español (Adolfo Critto, Consistencia, ser coherentes , 2000). Parte de dicho análisis había sido ya anticipado 20 años antes en dos libros publicados en Buenos Aires por Paidós en español: Adolfo Critto, La Comunidad Frenada en 1977 y Adolfo Critto, El Método Científico en las Ciencias Sociales , 1982